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Cómo elegir el mejor vino blanco internacional

Los vinos blancos son cada vez más populares en España, principalmente porque son bebidas más frescas y ligeras, que combinan muy bien nuestra comida mediterránea. Sin embargo, es posible encontrar vinos blancos de los más diversos tipos y orígenes en el mercado, lo que puede acabar confundiendo a quienes empiezan a apreciar esta bebida.

Para ayudarte a elegir el tuyo, hemos creado esta guía con todos los consejos necesarios para que tomes una excelente decisión.

¿Cómo se elabora el vino blanco?

Al pensar en el vino en general, lo primero que me viene a la mente es una bebida de color rojo oscuro, ¿no? Sin embargo, los vinos blancos también son bebidas sofisticadas y deliciosas. A diferencia del vino tinto que tiene un color fuerte, el vino blanco tiene un tono más claro, que puede variar de un dorado más oscuro a un verdoso más suave.

El vino blanco se puede elaborar de dos formas, la primera es utilizando uvas blancas – de hecho, el color de la fruta es verde – que se trituran y no transfieren color a la bebida. Sin embargo, la bebida también se puede elaborar con uvas rojas, en cuyo caso se quita toda la piel de la fruta y solo se utiliza la pulpa de la fruta, que no tiene color.

Posteriormente, el mosto producido mediante el proceso de trituración de la uva pasa por el proceso de fermentación, donde adquiere su contenido alcohólico. Poco después se realiza la clarificación, donde se eliminan todos los restos sólidos de la bebida. Finalmente, el vino se almacena y se somete al proceso de maduración, que puede variar de meses a años.

Cómo elegir el mejor vino blanco

Con tantos nombres complicados y términos diferentes, elegir el vino blanco puede ser un poco confuso, especialmente si es un lego. ¡Pero no tienes que preocuparte! A continuación te contamos sobre los sabores, tipos de uva, lugar de origen y edad de los vinos.

Elija el sabor según su gusto

Al buscar vinos blancos en el mercado, se encontrará con dos clasificaciones principales: suave y seco. Es importante tener en cuenta que no hay bien o mal a la hora de elegir el tuyo, cada uno de estos tipos tiene características peculiares y atraerá a diferentes gustos. ¿Quieres saber cuál es el tuyo? ¡Sigue leyendo!

Vino blanco suave: para quienes prefieren bebidas más dulces

El vino blanco suave también se conoce popularmente como vino dulce. Este tipo de vino tiene una mayor concentración de azúcar y, en ocasiones, incluso se puede agregar el ingrediente a la bebida.

Además de tener un sabor muy dulce, este vino también tiene menos cuerpo y su acidez es más suave. El vino blanco suave es la elección correcta para aquellos que prefieren una bebida más ligera y fácil. Además, es una gran opción como vino de entrada para aquellos que recién comienzan a descubrir el universo de los vinos y quieren desarrollar su gusto.

Vino blanco seco: para quienes prefieren bebidas bajas en azúcar

Los vinos dentro de la clasificación seca tienen mucho menos azúcar en su composición. Los vinos secos no tienen azúcar añadido extra en su composición, todo el azúcar presente en la bebida proviene de la fruta.

El vino blanco seco, a su vez, tiene un sabor más pleno y también más ácido, lo que hace que su sabor sea más estructurado. Por lo que puede ser difícil de beber para aquellos que recién comienzan. Sin embargo, según los expertos, los vinos secos tienden a tener una mayor calidad de sabor y aroma y también tienden a tener precios más altos.

Los diferentes tipos de uva

Ese vino se hace con uvas, todo el mundo ya lo sabe, ¿estás de acuerdo? Sin embargo, como muchas otras frutas, las uvas tienen especies diferentes y cada una de ellas contribuirá al sabor final del vino blanco. A continuación te explicaremos cuáles son las principales características de cada uno de ellos. ¡Elige la que más te identifique!

Chardonnay: Versátil, ofrece diferentes sabores según el lugar de cultivo

La uva Chardonnay es la más habitual para la elaboración de vino blanco. Este tipo de uva se puede producir prácticamente en cualquier parte del mundo. Una de sus principales características es su adaptabilidad y versatilidad, lo que la convierte en una fruta rica en sabor y aroma.

Aunque puede crecer en una amplia variedad de lugares, su sabor se ve afectado directamente por el clima del lugar de cultivo. Cuando su producción se realiza en climas más fríos, ayuda a resaltar más sabores cítricos, mientras que en climas cálidos resaltará sabores más tropicales, como piña y mango.

Por tanto, es una gran opción para aquellos que quieran probar vinos que tengan una amplia variedad de sabores.

Sauvignon Blanc: el sabor más refrescante

Originaria de la región de Burdeos, Francia, la uva Sauvignon Blanc es una fruta que tiene características más fuertes, que no se pierden ni modifican independientemente del lugar donde se cultiven, por lo que es una fruta que se adapta muy bien a las diferentes variedades de suelos. y climas. Los vinos elaborados con esta uva son una buena elección para quienes comienzan a reconocer los diferentes sabores de los vinos.

Los vinos elaborados con la uva Sauvignon Blanc tienen un sabor más cítrico y refrescante. Además, la fruta tiene un sabor más fuerte, lo que hace que la bebida sea más seca. Su aroma también es más intenso, fácilmente reconocido por los amantes de las bebidas.

Comprueba el origen del vino

La calidad del vino no está solo en su sabor, factores como el aroma y el color también son características esenciales en la bebida. Por tanto, conocer el lugar donde se produjo la bebida es super importante, ya que factores como el clima, el tipo de suelo y la tradición inciden directamente en el producto final. ¡Descubre más sobre los principales productores locales de vino blanco!

Francia: productor de los vinos más famosos del mundo

Francia es, sin duda, uno de los nombres más conocidos en lo que respecta al vino. Los vinos franceses son los más producidos en el mundo y los puedes encontrar en casi todas partes del planeta. La tradición de producir y consumir vino en Francia es de larga data, se estima que el vino llegó al territorio francés alrededor del 600 a.C.

La calidad del vino francés se debe no solo a los muchos años y la mejora de la producción, sino también a las condiciones climáticas y al suelo del lugar. Muchas de las uvas más utilizadas en los vinos proceden de suelos franceses. Cada región de Francia tiene su especialidad, siendo la región de Burdeos una de las más famosas y conocidas del mundo.

Chile: vinos de alta calidad con valores más asequibles

El mercado del vino se considera nuevo en Chile, alrededor de los 25 años. Sin embargo, los vinos producidos en el país son cada vez más famosos por tener una excelente relación calidad. El éxito de los vinos producidos en Chile se debe a que el país cuenta con excelentes condiciones climáticas, térmicas y geográficas.

Si bien la tradición vitivinícola del país aún es temprana, los vinos chilenos ya están presentes en gran parte del mundo y ocupan el noveno puesto en producción mundial. Los menores costos de los vinos chilenos se deben a la política de bajos impuestos aplicada en el país, siendo un excelente incentivo para los productores.

Australia: técnicas de producción de vino en constante evolución

Aunque Australia no es el primer nombre a tener en cuenta cuando se habla de vinos, el país es reconocido por producir vinos de muy alta calidad, especialmente los blancos. La producción de vinos en Australia ha pasado por momentos de declive, sin embargo el país ha retomado su posición en el mercado.

Los vinos australianos se han destacado no solo por su calidad, sino también por ser elaborados con tecnologías de vanguardia y expertos en la materia. Si bien algunos países utilizan tradición e historia en la elaboración de sus vinos, Australia se ha destacado por innovar y utilizar elementos locales en la elaboración.

Elige vinos jóvenes, máximo 3 años

Es común pensar que cuanto más añejo es el vino, mejor. Sin embargo, esta afirmación no es del todo cierta cuando se trata de vino blanco. Los vinos blancos se elaboran para consumir en una edad temprana. Los vinos blancos muy añejos, por lo general, pierden su frescura, además pueden estropearse si se conservan durante mucho tiempo.

El número de años puede aumentar o disminuir según la calidad del vino. Los vinos más comunes, y más baratos, deben consumirse cada 2 o 3 años. Bebidas ya de calidad superior y más complejas, conviene consumirlas entre los 4 a 6 años.

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Teresa Pérez

Escrito por Teresa Pérez

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