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Cómo almacenar y conservar tomates para que no desperdicies nada

Pequeños consejos para apreciar el máximo tiempo posible ese inconfundible sabor a tomate que remite al mediterráneo, al verano, a la época despreocupada de las vacaciones.

El tomate se encuentra entre las hortalizas más queridas, sobre todo en la temporada de verano, cuando podemos elegir entre decenas de calidades y podemos contar con su frescura y su inconfundible aroma veraniego. Pero después de agosto y septiembre, encontrar buenos tomates se vuelve imposible, por lo que es importante comenzar a abastecerse ahora mismo. Y no tiramos nada del tomate: desde las semillas, que puedes conservar y sembrar para la próxima temporada, hasta la piel. Aquí están las preparaciones para conservar tomates durante todo el año.

La salsa clásica

¿Cuántos de ustedes recuerdan abuelas y madres hacinedo la famosa salsa a finales de agosto? Hecho estrictamente con tomates es fácil de preparar, incluso con el debido cuidado al esterilizar los frascos.

Luego lava los frascos con agua y colócalos en una olla grande, mejor poner un paño entre los frascos para que no se muevan durante el hervor. Llena la olla con agua y deja hervir durante 30 minutos. Una vez enfriados, hay que sacarlos del agua y dejarlos escurrir boca abajo.
Por separado, corta los tomates en trozos pequeños y cocínalos sin añadirles aromatizantes (como máximo unas hojas de albahaca) y un puñado de sal, dándoles la vuelta con frecuencia. Cúbrelos y déjalos cocinar (con la tapa entreabierta) durante unos 40 minutos.
Pasar los tomates con un molinillo de verduras, llenar los frascos directamente, cerrarlos con las tapas y darles la vuelta.
Los frascos deberán volver a colocarse dentro de la primera olla con los paños de cocina y dejar hervir durante otros 30 minutos. Una vez que estén completamente fríos, se pueden dar la vuelta y colocar en la despensa en un lugar oscuro. Para probar el éxito de la esterilización es necesario comprobar el vacío, si al apretar el tapón en el centro quedará plano entonces todo ha ido bien, de lo contrario se debe repetir la esterilización.

Tomates secos

Los tomates deben lavarse, cortarse por la mitad o en cuartos, si son más grandes, y espolvorearse con sal. Luego se colocan en parrillas, como las que se usan para las barbacoas, y se dejan al sol durante dos o tres semanas. Recuerda darles la vuelta al menos una vez al día, para que se sequen uniformemente por ambos lados. Por la noche deben almacenarse en un lugar aireado. Junto con los tomates, puedes secar cebollas o ajos en rodajas finas.
Cuando se secan, se pueden almacenar en recipientes herméticamente cerrados durante unos meses.

Tomates secos en aceite

Para un resultado aún más delicioso, se pueden poner tomates secos en aceite. En este caso, hervir una cantidad igual de agua y vinagre en una cacerola y blanquearlos durante unos minutos. Después de haberlos escurrido, secarlos con papel absorbente y colocarlos dentro de frascos esterilizados, presionándolos bien, para que no se formen burbujas de aire. Cubre todo con aceite de oliva virgen extra, recordando dejar un centímetro de espacio entre la tapa y la comida. Para condimentarlos, puedes agregar alcaparras, tomillo, dientes de ajo y orégano.

Por último, esterilizar los frascos con los tomates en agua hirviendo durante aproximadamente una hora: pasado este tiempo darles la vuelta, dejándolos en esta posición hasta que se enfríen. Para asegurarse de que el envasado al vacío, presione la tapa, asegurándose de que se haya creado un hueco y que al presionar no se escuche el clásico «clac». Si se escucha, el vacío ha fallado.

Después de dos semanas, los tomates están listos para disfrutar.

Tomates confitados

Tentador y sorprendente, los tomates confitados se pueden comer solos o como guarnición de varios platos. La técnica, importada de Francia, consiste en una cocción prolongada y a baja temperatura. El tomate más adecuado para esta preparación es el cherry: cortar por la mitad y colocar por el lado de la pulpa en una bandeja de horno cubierta con papel de horno. Los tomates cherry se espolvorean con una cucharada de azúcar y una pizca de sal y, si se desea, se pueden cubrir con finas rodajas de ajo. Hornear todo a 150 grados durante unas dos horas: una vez listo, espolvorear con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y cubrir con hojas de albahaca u orégano. Se pueden conservar en el frigorífico, en un frasco herméticamente cerrado, durante unas semanas.

El tomate en polvo

Como decíamos: ¡no se tira nada del tomate! Todas las cáscaras que vaya a descartar el molinillo de verduras debes recogerlas y distribuirlas en las bandejas de horno y dejar secar en el horno a 60 ° durante al menos 4 horas. Cuando estén secos, tritúralos con un mortero y guarda el polvo obtenido en botes herméticos.
Te será útil en invierno, cuando quieras darle sabor a tu pasta o carácter a platos de carne guisada.

Agua de tomate

Si ves los programas de cocina o te gusta pasear por los restaurantes con estrellas Michelín habrás visto que el agua de tomate lleva unos años entre las tendencias de los platos gourmet: fresca y ácida, nos permite fingir ser chefs por un día aportando originalidad a los platos.
Va bien con cualquier cosa, gelificado y añadido a ensaladas, quizás con pulpo o usado para un buen coctel.

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Carlos Dominguez

Escrito por Carlos Dominguez

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